Ya van dos borradores perdidos, dos veces en las que la prisa, me ha dificultado el hecho de publicar, aunque me doy cuenta de que pese al tiempo que ha pasado desde el primero que escribí, la situación no ha variado, el contenido de los "textecillos", sigue siendo el mismo.
El adios a Carlos, los sentimientos de arrepentimiento y de culpa camuflados en libertad y orgullo propio.. en fin, lo que cambia la vida en cuestión de segundos. Palabras que decimos sin pensar, o tal vez, premeditadas, que modifican nuestro curso, pero, ¿qué vamos a hacer? son decisiones, tal vez sea el destino.
Lo cierto, es que aún no lo he asimilado bien, cambiaría el pasado para poder vivir un nuevo presente, aunque realmente sé, que no debo ni puedo ya aferrarme a esa idea.
Al fin y al cabo, tampoco es para tanto, ¿no? Quizás habría terminado cansándome de sus mil excusas que controlaban la relación, de esos repentinos enfados en los que curiosamente fruncia el ceño y abría los ojos al compás que la boca, sabía que no tenía razón, y tales gestos lo acababan delatando siempre. Algo que también odiaba era ese don de gentes que posee, bueno, más bien de mujeres, todas le caen bien, con todas era capaz de sonreir, de mantener una conversación, esos aires de "don Juan" me comían por dentro, aunque nunca decía nada, ni siquiera se me notaba, al menos eso creo.
Dios, debería avergonzarme, estoy tratando de sacar a la luz todos sus peores dotes, sus más horribles facetas, y lo más triste es que ni siquiera las recuerdo, puesto que tan sólo me vienen a la cabeza buenos momentos. Recuerdo perfectamente aquel día en que me pidió entre sábanas y con voz bajita que fuese su novia, o lo gracioso que solía estar con aquella camiseta verde y el bañador que le había regalado su cuñado al que tanto ha admirado siempre. Me leía el pensamiento como nadie, y cada vez que metía la pata se sonrojaba él más que yo; una vez confundí a un viejo conocido y me acerqué a darle dos besos, para más tarde descubrir que no era esa la persona con la que creía estar hablando, no sabía donde meterse, yo roja y acalorada pero desternillándome, y él, él caminaba recto sin esperarme, con unos colores anormales y sonriendo disimuladamente. Lo hacía tan bien eso de sonreir discretamente, fruncía los labios que torpemente se movían de un lado para otro tratando de esconder esa burlesca aunque nada escandalosa risa.
Si, me encanta hechar la vista atrás de vez en cuando, y escarbar en el pasado, pues por más extraño que parezca, hace que me sienta mejor, me empuja a sentir ganas de conocer a otra persona que, aunque no cómo él, sepa entenderme y escucharme, sepa hablar conmigo a través de la mirada, sin cruzar a penas una sola palabra, o mejor aún, sepa quererme como él algún día me quiso.
Hoy dijo que cuando acabe, vendrá a verme con el fin de charlar un ratillo, contarnos penas y alegrías, supongo que acabaremos hablando acerca de alguna anecdotilla del pasado, de esas que protagonizamos o bien durante esos años de amistad con altibajos, o bien en ese corto pero intenso noviazgo que tanto ha marcado mi vida.
En fin, supongo que el camino de aprendizaje es largo, que aún me quedan muchas cuestas empinadas, curvas cerradas, otras más abiertas, carreteras amplias con vistas preciosas... vamos, ¡mil y una aventuras! Por supuesto, con momentos tristes, amargos y agotadores, pero también con otros infinitamente felices.
BUeno, creo que ya está bien, que cuando me engancho a escribir, ¡no pararía nunca! y más cuando divago a cerca de lo vivido y lo que queda por venir. Dejemos que el transcurrir del tiempo nos ponga a cada uno en nuestro lugar, y dictamine nuestro futuro, ya sea juntos, o por separado.
""PatHy"" :)
